Guía para comprar nuestra primera caravana
Las piezas de las caravanas no son tan estándar como las de una casa normal, y la estructura es delicada y de difícil (y muchas veces imposible) reparación, y si tras la compra aparece algún defecto o rotura anteriormente ocultos, resulta que lo que creíamos una buena compra puede volverse un buen tormento.
Las caravanas deberían venderse revisadas y comprobadas al 100%, y siempre que hubiera alguna tara, siempre, se debería especificar en la venta. Eso debería ser así con cualquiera que os tratara de vender una caravana o cualquier otra cosa, pero desgraciadamente no se da la inmensa mayoría de veces: el particular que la vende a otro particular rara vez la revisa para venderla, piensa que ya la revisará el que la compre; y la mayoría de superficies comerciales al efecto simplemente intermedian en la venta entre un particular y otro, pocas veces repasan nada de las caravanas que ofrecen de segunda mano, de no ser algo muy evidente y sencillo de reparar, pues como digo normalmente no son siquiera de su propiedad, particulares las dejaron allí cuando compraron una nueva para que la superficie se las venda.
Cuando uno busca una caravana para comprársela, suele ser para comenzar a disfrutarla lo antes posible. Pero la mayoría de caravanas que uno encuentra a la venta por ejemplo en Internet, de particulares que las tienen en parkings o en cámpings —y aparte de en las superficies comerciales específicas, y muchas veces incluso allí— además de no estar mantenidas al día, están sucias, muy sucias, realmente sucias (con todos los colchones y tapicerías y cortinajes para cambiar, con las cocinas y cuartos de aseo hechos un asco...)y tienen cosas pendientes de ser reparadas o sustituidas. Y quizás uno no desea tirarse los próximos fines de semana exclusivamente limpiando y haciendo bricolaje antes de poder estrenar la recientemente adquirida caravana, quizás la idea tras comprarla era ¡disfrutarla! Lo peor sin duda, muchas caravanas que son compradas con la ilusión de remozarlas los propios nuevos dueños, acaban revendidas al cabo del tiempo al darse cuenta éstos de que restaurar una caravana no es cosa de cuatro tardes de domingo, y algunas veces acaban incluso directamente tiradas a la basura al darse cuenta el nuevo propietario que lo que ha comprado ya no está ni recuperable con un coste y un esfuerzo razonables.Por otro lado, todas las caravanas deben disponer de una cierta documentación. Se debe exigir de cualquier caravana que tenga documentación, incluso aunque no vaya a circular, pues de lo contrario se favorecería el mercado de caravanas robadas. Y también, para poder moverlas hace falta cumplir la normativa de Tráfico. Pero es un mundo algo complejo el de las caravanas: que si las de más de 750 kg de MMA, que si las de menos, que si las de menos pero anteriores a cierto año que tienen permiso para llevar la documentación antigua, que si las importadas de más de 750 kg, que si las importadas de menos, que si las importadas de fuera de la UE... Y luego el peso sumado al del coche y el carnet necesario para conducir todo a la vez (que si hasta 3.500 kg, que si más), y que si más o menos de 12 metros en total, que si la bola del coche me lo permite o no... Y los costes de transferencia no deberían ser una sorpresa de última hora que rompa el presupuesto inicialmente propuesto...
Y por último, la dichosa ley de Murphy: la caravana de vuestros sueños, ésa que tanto anheláis y que se ajusta estupendamente a vuestro presupuesto, justo ésa, apenas usada, que ha dormido siempre bajo techo y es el chollo del siglo, precisamente ésa... está en la otra punta de España, con las ruedas deshinchadas y probablemente inservibles y no tenéis ni idea de cómo ir a por ella, bien por falta de tiempo o experiencia en remolcarlas, bien porque no sabéis qué ruedas nuevas llevar, o si tendrá algún problema para circular tantos kilómetros de vuelta...En resumen, tratar de comprar una caravana puede ser tedioso y la compra puede, suele, incluir posteriormente mucho trabajo y mucho dinero, y en muchas ocasiones uno acaba tan hastiado de viajes en balde a ver caravanas que no eran lo que uno buscaba, que olvida para siempre el tema caravanas cuando había arrancado con ilusión sólo un tiempo atrás. Avisados quedáis. Puede ser una muy buena idea pedir a alguien que conozcáis que ya entienda de caravanas que os ayude, o delegar la compra a alguien que se avenga a hacerlo (a veces yo puedo, ved aquí), pues el porcentaje de fracasos entre los que acaban comprando su primera caravana de segunda mano, que terminan con una caravana que no era lo que necesitaban, ya demasiado estropeada, con documentación no válida y no tramitable de nuevo, o con una caravana de tamaño inadecuado, es altísimo, así como el índice de abandono entre los buscadores de su primera caravana, cuando es una lástima.
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