Tener caravana sin coche con bola.
Aparte de tener una caravana para viajar con ella remolcándola nosotros con nuestro coche, hay otras dos vías para tener y usar una caravana.
Una es lo que los caravanistas ruterillos llamamos cariñosamente "el cebolleteo". Cebolleta es aquel usuario de caravana que lleva tanto tiempo plantado en la misma parcela de un mismo camping que sólo le falta echar raíces cual amarilidácea cualquiera. El cebolletismo parece resultar una tendencia natural del ser humano: uno tiene hijos, una día va a un camping, los hijos hacen amiguetes en ese cámping y entonces... fin, se acabó rutear, se va a ese cámping sí o sí.
También hay gente que simplemente se enganchan a un cierto lugar y ambiente, y prefieren volver una y otra vez al mismo sitio. La mayoría de campings aceptan, aunque está prohibido por las leyes de turismo, que los clientes se queden años y años en una cierta parcela. Una parcela todo el año en un camping puede costar hasta miles de euros (y a veces hasta otros miles de euros de "entrada" en forma de traspaso al anterior "propietario" de la parcela). Pero a alguna gente le sale a cuenta, por lo que ello les ofrece y porque acuden casi cada fin de semana (nadie puede pagarse un hotel todos los fines de semana). Aunque realmente tienes que ir mucho para que valga la pena, y una vez montada la parcela hay que ir sí o sí a menudo porque de lo contrario todo el montaje se echa a perder (no puedes montar todo el chiringuito y no pasar por allí en meses y esperar que al volver todo siga en pie tras todo el invierno a la intemperie).
Otra vía de ir de camping con caravana y sin coche con bola, el que probablemente es el método más cómodo y barato de ir de camping algunas veces al año alojándonos en caravana propia, es tener caravana sin tener coche con bola pero también sin tener la caravana fija en una cierta parcela de un cierto cámping. Además es el método ideal para la gente que no se vea suficientemente ducha al volante como para circular remolcando una caravana, o para quien no quiera o no pueda usar su coche para remolcar, pero así y todo no quiera ir siempre al mismo camping y quiera disfrutar de las ventajas de una caravana propia (más cómodo que tienda de campaña, más personal que bungalow, más barato y agradable que hotel o apartamento).
La manera es comprando una caravana y buscando un parking en la zona que más te guste de España, y cada vez que quieras ir a un camping, llamas al parking y que ellos te muevan la caravana al camping que tú quieras, por los días que tú quieras. No todos los centros de aparcamiento tienen ese servicio, pero algunos sí.
Este método puede resultar en algunos casos muy ventajoso frente a las otras dos altenativas para disfrutar una caravana propia, tener la caravana plantada de forma permanente en una plaza fija de un mismo camping, o tener la caravana en un parking cerca de casa y viajar con ella a los campings.
Por un lado podemos ahorrar dinero comparado a remolcar siempre nosotros la caravana. El combustible está cada vez más caro (y más que estará con los años), de modo que no tener que recorrer cientos de kilómetros con remolque a cuestas nos puede suponer un ahorro al buscarnos un parking con servicio de transporte por la zona de destino habitual. Además los coches sufren más desgaste cuanto más los cargamos, y ahí hay otros buenos dineros a ahorrar (sobre todo si no tienes experiencia en remolcar cosas pesadas y en conducir coches al límite de su mecánica, pues es muy fácil en esos casos, demasiado fácil si no tienes experiencia, cargarse por ejemplo el embrague intentando maniobrar o subir cuestas empinadas con curvas). De hecho, no moviendo nosotros nuestra caravana nos podemos ahorrar la bola, su instalación y su mantenimiento, y hasta podemos optar a un coche de consumo más ajustado al no necesitar uno tan potente (y resistente) como si fuéramos a remolcar la caravana nosotros mismos, y eso puede ser mucha diferencia (sólo ese ahorro podría resultar suficiente para cubrir la compra de una caravana, de hecho).
Alguna ciudades grandes como Madrid no tienen parkings asequibles cerca del centro, en muchos casos ahorraremos también kilómetros si no tenemos que ir a recoger y luego dejar la caravana. Al parking tendremos que ir algún día entre semana para revisar la caravana y su buen estado para viajar, quizás varias veces si resulta que necesitamos hacerle algo a la caravana (cambiarle ruedas, por ejemplo), y eso es más dinero en kilómetros y sobre todo mucho tiempo añadido... Contratando en destino un servicio de parking con transporte y mantenimiento evitamos todos estos costes de idas y venidas.
Sobre todo resulta que en las grandes ciudades, donde vivimos la mayoría, los parkings son además más caros que en las zonas de destino. Por ejemplo en Madrid es fácil acabar pagando más de 400 euros anuales (y al contado y por adelantado) por tener la caravana en un parking descubierto alejado de casa. En las zonas periféricas de Valencia, donde vivo, por menos dinero puedes tener la caravana a cubierto o tenerla en las mismas condiciones que en Madrid por casi la mitad.
Si aprovechamos la diferencia de precio para dejar la caravana a cubierto, volvemos a ahorrar, en mantenimientos y también evitando que la caravana envejezca fácilmente. Y a las caravanas, como a todos los vehículos, también les pasan factura los kilómetros recorridos, si podemos ahorrarle unos miles de kilómetros al año, lo agradecerá con el tiempo.
De modo que ahorras en la gasolina de los trayectos, en coche, en parking y hasta en caravana.
Comparado a tener la caravana plantada todo el año en una misma plaza de un mismo camping, la diferencia es abismal si no piensas ir casi todos los fines de semana. Tener la caravana aparcada en destino y que te la muevan tres o cuatro veces al año costará muchísimo menos que tener una parcela "fija" en un camping (y falta encontrar esas plazas "fijas" libres en ese camping, y algunas de esas plazas libres se "traspasan" por miles de euros), sobre todo en las zonas más solicitadas y en los mejores campings.
En cuanto a comodidad, se puede ganar mucho con este sistema. Por un lado ganas mucho tiempo. Ir del centro de Madrid a las afueras a por tu caravana, engancharla y viajar con ella hasta la costa Sur de Valencia, a los preceptivos 90 km/h de máxima en autovía (80 km/h si la caravana es de más de 750 kg de MMA), son muchas horas, es casi todo el día. No hablemos de ir a zonas más alejadas (Pirineos) o con largos tramos sin autovía (70 km/h de máxima en carreteras normales). En estas condiciones no vas a salir con la caravana en algunas ocasiones, como puentes cortos, en los que sí saldrías si el mismo viaje supusiera solamente 3 horas, podrías llegar a salir hasta un viernes por la noche y volver el domingo tarde, cosa que no harías si tuvieras que remolcarla tú.
Incluso hay empresas que te trasladan la caravana al camping pero también a ti y tus acompañantes desde el aeropuerto o la estación de tren en la ciudad (donde de todos modos hay transportes públicos y taxis por si la distancia es corta). Véase que en este caso ya ni hace falta disponer de coche para poder tener en propiedad una caravana y moverla y usarla a nuestro antojo.
Todo esto rige también en distancias no muy largas, pues el tener que velar tú mismo porque la caravana esté en orden de marcha y tener que ir a buscarla y dejarla cada vez que sales, eso en sí es una gran parte del total del tiempo dedicado a traslados.
Algunos campings ofrecen ellos mismos servicios de aparcamiento en sus propias instalaciones, y transporte hasta las parcelas, y sólo te cobran la parcela y el alojamiento cuando vas. Pero eso te obliga a ir siempre al mismo camping, no puedes ir cambiando de camping, no permite ir por ejemplo a montaña en invierno y a playa en verano y cosas así, ya que el cámping no transporta más que por dentro del cámping. Contando nosotros mismos con nuestro propio parking y transporte, si nos deja de gustar el camping que frecuentábamos, resulta facilísimo cambiar, no vas más y ya está. Además muchos campings no ofrecen mantenimiento.
Otra ventaja de este método es que puedes tener una caravana más grande que la que podrías tener si tuvieras que viajar tú con ella, ya que los servicios especializados normalmente disponen de potentes vehículos remolcadores y todos los carnets necesarios para remolcar las caravanas más grandes.
Si vuestra caravana es de más de 750 kg de MMA, no os tendréis que preocupar por ITVs, seguros y demás, pues se pueden hacer cargo los del parking.
Aun pagando todo el año un parking (pongamos 300 euros incluidos mantenimientos de rodaje —neumáticos, luces de circulación, enganche, etc.— y limpieza exterior cada vez que se entrega a camping) y los traslados de la caravana en cada salida (unos 100 euros por calcular sin obligarnos a ir siempre al mismo camping), en muchos casos sale más barato que la opción habitual de remolcar la caravana uno mismo: si en verano vas a ir repetidamente, dejas la caravana en un camping varias semanas; cuando llega el invierno, sólo la mandas sacar del parking cuando quieras acampar...
Aquí, y en contra del refrán, sí valen las medias tintas. Puedes seguir teniendo coche con bola para hacer tus salidas ruteras cuando te apetezca y simplemente dejar la caravana en alguna zona que no te obligue a remolcarla cientos de kilómetros cada vez, y la enganchas allí para conocer esa zona. Otro año cambias a otra zona... A tu gusto.
*Si necesitáis este tipo de servicios por mi zona, Valencia, puedo haceros muy buenas ofertas, haced clic aquí para más información.
**Ojo con aparcar en casas y campos de particulares, sin seguro, sin control ni registro de acceso ni vigilancia al menos electrónica y sin un sitio adecuado: una rama o un objeto cualquiera en un día de viento fuerte puede hacer mucho daño a una caravana; las caravanas son fáciles de robar (enganchas y te la llevas) y sus piezas también son golosas (desgraciadamente no dejan de ser frecuentes los robos de pequeñas piezas, incluso de enseres valiosos del interior de la caravana, entre los mismos propietarios de caravanas en pakings donde hay muy poca vigilancia). Y cuidado también con los transportistas particulares: las caravanas son muy delicadas, los golpes no son reparables y el más leve inutiliza una caravana para siempre, es muy fácil volcar una en una rotonda si no tienes experiencia... Se trata de ahorrar unos eurillos, no de arriesgarlos todos.
También hay gente que simplemente se enganchan a un cierto lugar y ambiente, y prefieren volver una y otra vez al mismo sitio. La mayoría de campings aceptan, aunque está prohibido por las leyes de turismo, que los clientes se queden años y años en una cierta parcela. Una parcela todo el año en un camping puede costar hasta miles de euros (y a veces hasta otros miles de euros de "entrada" en forma de traspaso al anterior "propietario" de la parcela). Pero a alguna gente le sale a cuenta, por lo que ello les ofrece y porque acuden casi cada fin de semana (nadie puede pagarse un hotel todos los fines de semana). Aunque realmente tienes que ir mucho para que valga la pena, y una vez montada la parcela hay que ir sí o sí a menudo porque de lo contrario todo el montaje se echa a perder (no puedes montar todo el chiringuito y no pasar por allí en meses y esperar que al volver todo siga en pie tras todo el invierno a la intemperie).
Otra vía de ir de camping con caravana y sin coche con bola, el que probablemente es el método más cómodo y barato de ir de camping algunas veces al año alojándonos en caravana propia, es tener caravana sin tener coche con bola pero también sin tener la caravana fija en una cierta parcela de un cierto cámping. Además es el método ideal para la gente que no se vea suficientemente ducha al volante como para circular remolcando una caravana, o para quien no quiera o no pueda usar su coche para remolcar, pero así y todo no quiera ir siempre al mismo camping y quiera disfrutar de las ventajas de una caravana propia (más cómodo que tienda de campaña, más personal que bungalow, más barato y agradable que hotel o apartamento).
Este método puede resultar en algunos casos muy ventajoso frente a las otras dos altenativas para disfrutar una caravana propia, tener la caravana plantada de forma permanente en una plaza fija de un mismo camping, o tener la caravana en un parking cerca de casa y viajar con ella a los campings.
Por un lado podemos ahorrar dinero comparado a remolcar siempre nosotros la caravana. El combustible está cada vez más caro (y más que estará con los años), de modo que no tener que recorrer cientos de kilómetros con remolque a cuestas nos puede suponer un ahorro al buscarnos un parking con servicio de transporte por la zona de destino habitual. Además los coches sufren más desgaste cuanto más los cargamos, y ahí hay otros buenos dineros a ahorrar (sobre todo si no tienes experiencia en remolcar cosas pesadas y en conducir coches al límite de su mecánica, pues es muy fácil en esos casos, demasiado fácil si no tienes experiencia, cargarse por ejemplo el embrague intentando maniobrar o subir cuestas empinadas con curvas). De hecho, no moviendo nosotros nuestra caravana nos podemos ahorrar la bola, su instalación y su mantenimiento, y hasta podemos optar a un coche de consumo más ajustado al no necesitar uno tan potente (y resistente) como si fuéramos a remolcar la caravana nosotros mismos, y eso puede ser mucha diferencia (sólo ese ahorro podría resultar suficiente para cubrir la compra de una caravana, de hecho).
Alguna ciudades grandes como Madrid no tienen parkings asequibles cerca del centro, en muchos casos ahorraremos también kilómetros si no tenemos que ir a recoger y luego dejar la caravana. Al parking tendremos que ir algún día entre semana para revisar la caravana y su buen estado para viajar, quizás varias veces si resulta que necesitamos hacerle algo a la caravana (cambiarle ruedas, por ejemplo), y eso es más dinero en kilómetros y sobre todo mucho tiempo añadido... Contratando en destino un servicio de parking con transporte y mantenimiento evitamos todos estos costes de idas y venidas.
Si aprovechamos la diferencia de precio para dejar la caravana a cubierto, volvemos a ahorrar, en mantenimientos y también evitando que la caravana envejezca fácilmente. Y a las caravanas, como a todos los vehículos, también les pasan factura los kilómetros recorridos, si podemos ahorrarle unos miles de kilómetros al año, lo agradecerá con el tiempo.
De modo que ahorras en la gasolina de los trayectos, en coche, en parking y hasta en caravana.
Comparado a tener la caravana plantada todo el año en una misma plaza de un mismo camping, la diferencia es abismal si no piensas ir casi todos los fines de semana. Tener la caravana aparcada en destino y que te la muevan tres o cuatro veces al año costará muchísimo menos que tener una parcela "fija" en un camping (y falta encontrar esas plazas "fijas" libres en ese camping, y algunas de esas plazas libres se "traspasan" por miles de euros), sobre todo en las zonas más solicitadas y en los mejores campings.
En cuanto a comodidad, se puede ganar mucho con este sistema. Por un lado ganas mucho tiempo. Ir del centro de Madrid a las afueras a por tu caravana, engancharla y viajar con ella hasta la costa Sur de Valencia, a los preceptivos 90 km/h de máxima en autovía (80 km/h si la caravana es de más de 750 kg de MMA), son muchas horas, es casi todo el día. No hablemos de ir a zonas más alejadas (Pirineos) o con largos tramos sin autovía (70 km/h de máxima en carreteras normales). En estas condiciones no vas a salir con la caravana en algunas ocasiones, como puentes cortos, en los que sí saldrías si el mismo viaje supusiera solamente 3 horas, podrías llegar a salir hasta un viernes por la noche y volver el domingo tarde, cosa que no harías si tuvieras que remolcarla tú.
Todo esto rige también en distancias no muy largas, pues el tener que velar tú mismo porque la caravana esté en orden de marcha y tener que ir a buscarla y dejarla cada vez que sales, eso en sí es una gran parte del total del tiempo dedicado a traslados.
Algunos campings ofrecen ellos mismos servicios de aparcamiento en sus propias instalaciones, y transporte hasta las parcelas, y sólo te cobran la parcela y el alojamiento cuando vas. Pero eso te obliga a ir siempre al mismo camping, no puedes ir cambiando de camping, no permite ir por ejemplo a montaña en invierno y a playa en verano y cosas así, ya que el cámping no transporta más que por dentro del cámping. Contando nosotros mismos con nuestro propio parking y transporte, si nos deja de gustar el camping que frecuentábamos, resulta facilísimo cambiar, no vas más y ya está. Además muchos campings no ofrecen mantenimiento.
Otra ventaja de este método es que puedes tener una caravana más grande que la que podrías tener si tuvieras que viajar tú con ella, ya que los servicios especializados normalmente disponen de potentes vehículos remolcadores y todos los carnets necesarios para remolcar las caravanas más grandes.
Si vuestra caravana es de más de 750 kg de MMA, no os tendréis que preocupar por ITVs, seguros y demás, pues se pueden hacer cargo los del parking.
Aun pagando todo el año un parking (pongamos 300 euros incluidos mantenimientos de rodaje —neumáticos, luces de circulación, enganche, etc.— y limpieza exterior cada vez que se entrega a camping) y los traslados de la caravana en cada salida (unos 100 euros por calcular sin obligarnos a ir siempre al mismo camping), en muchos casos sale más barato que la opción habitual de remolcar la caravana uno mismo: si en verano vas a ir repetidamente, dejas la caravana en un camping varias semanas; cuando llega el invierno, sólo la mandas sacar del parking cuando quieras acampar...Aquí, y en contra del refrán, sí valen las medias tintas. Puedes seguir teniendo coche con bola para hacer tus salidas ruteras cuando te apetezca y simplemente dejar la caravana en alguna zona que no te obligue a remolcarla cientos de kilómetros cada vez, y la enganchas allí para conocer esa zona. Otro año cambias a otra zona... A tu gusto.
*Si necesitáis este tipo de servicios por mi zona, Valencia, puedo haceros muy buenas ofertas, haced clic aquí para más información.
**Ojo con aparcar en casas y campos de particulares, sin seguro, sin control ni registro de acceso ni vigilancia al menos electrónica y sin un sitio adecuado: una rama o un objeto cualquiera en un día de viento fuerte puede hacer mucho daño a una caravana; las caravanas son fáciles de robar (enganchas y te la llevas) y sus piezas también son golosas (desgraciadamente no dejan de ser frecuentes los robos de pequeñas piezas, incluso de enseres valiosos del interior de la caravana, entre los mismos propietarios de caravanas en pakings donde hay muy poca vigilancia). Y cuidado también con los transportistas particulares: las caravanas son muy delicadas, los golpes no son reparables y el más leve inutiliza una caravana para siempre, es muy fácil volcar una en una rotonda si no tienes experiencia... Se trata de ahorrar unos eurillos, no de arriesgarlos todos.

